Amores Inexplicables...
...hay de tal grado que no tienen ningún sentido, que son extraños e incomprendidos.
Que te pueden dejar al parecer solo, sin muchas palabras sin aspavientos, sin exageraciones, generalmente muy básicos y elementales.
Que son capaces de quitarse de la boca el pan para que tú comas.
Que llegan al limite de dormir en el piso al lado de tu cama de enfermo, para que tú tengas un sueño reparador y apacible.
Que llegan al limite de caminar y caminar muchas cuadras para que tú tengas para pagar el transporte.
Que te miran de lejos, con el pecho lleno de orgullo y con palabras de admiración ahogadas en su enorme enorme corazón.
Que lloran tu dolor como propio, pero sin temor blanden su fortaleza para que no te derrumbes y lloran lagrimas amargas sin que una sola asome por sus ojos.
Vida llena de dolor y sufrimiento, pero siempre con la sonrisa perfecta, melancólica y sin ademanes exagerados; con la palabra precisa para sacarte a tí del pozo miserable que crees que es tu vida.
Que con la mirada profunda y siempre a la sombra, permaneciendo expectante para el momento en que lo necesites saltar siempre con fiereza para defenderte sin titubear un solo segundo.
Sin esperar en ningún momento homenaje o reconocimiento por todo lo que es y representa, un amor extraño sin duda que no requiere de adoración, ni gratitud. Incondicional, diría yo.
Ese amor tan inexplicable, que solo escucha de lejos la algarabía lejana de toda la familia, sin entender porqué le provoca tanta alegría. Quisiera expresarlo, pero no puede; Es un amor que no sabe como gritar a los cuatro vientos su felicidad.
Ese amor tan extraño que tiene este tipo tan sin palabras basado solo en los hechos, donde puede permanecer días con el corazón hecho pedazos de dolor, esperando que a nadie de su familia lo toque jamás nadie ni nada; deseando en silencio que siempre pueda hacer algo que evite la tristeza en su familia, protector al final.
Ese amor que me llevaba de la mano y me cargo en algunas ocasiones cuando niño en su espalda. Que me enseñaba con paciencia las cosas de la vida, desde amores mal correspondidos, hasta como pegarle a un balón.
Que fue capaz de soportar largas jornadas, y cuyo cansancio compensaba con la esperanza de ver una sonrisa en nuestros rostros.
Que amor tan raro, que nunca pronuncio un "te quiero", un "te amo", un "te extraño", jamás; pero que sería capaz de entregar la vida misma por cualquiera de su familia.
Tan inexpresivo, al grado de ser tachado como insensible; pero, ¿ quién podría cuestionar que en ese corazón tan maltratado por la vida no estuviera tatuado con fuego cada uno de nuestros nombres?. Ante los hechos, sin duda alguna.
Solo lamento la velocidad a la que la vida pasa, porque no me alcanzara, seguro, para agradecerle ese amor tan simple, tan básico, pero tan profundo e inmenso.
Pero quiero gritar y que todo mundo sepa que venero, admiro y lloro ese amor así, tan básico y elemental y que jamás sería el hombre que soy si no me hubieran amado de esa forma, así como ese hombre me amo.
Porque hay amores así, inexplicables...
Felices 72, viejo.
Fernando Camargo.
CoYoTe MoOn 2025.
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